Negro Luna
Deja la cartera en casa. Con Rikki pagas en todo el mundo con solo un toque, sin batería y sin móvil. Tan ligero que puesto, ni lo notas. Certificado por Visa y Mastercard y protegido con PIN. Soporte local 24/7. Ejemplo — metacampo "Descripcion corta"
- Medidor de tallas gratis incluido
- Cambio de talla sin coste durante 14 días
- Envío estándar gratis · Envío express 5€
- Garantía de funcionamiento (3 años)
¿Por qué elegir el anillo de pago Rikki?Ejemplo — metacampo "Beneficios"
Sin batería ni cables
Sal sin cartera ni móvil: el anillo lleva tu tarjeta encima y nunca hay que cargarlo.
Sumergible hasta 50 metros
Al mar, a la piscina o bajo la lluvia sin pensarlo: no necesitas quitártelo nunca.
Bloqueo instantáneo desde la app
Si lo pierdes, lo bloqueas al momento desde la app de Rikki, sin cancelar tarjetas ni llamar al banco.
Pesa solo 2 gr
Mide 2.3 mm de grosor: se lleva como un anillo normal, no como un gadget que abulta.
Chip bancario certificado
Certificado por Visa y Mastercard: medio de pago bancario real, aceptado en cualquier datáfono contactless.
Soporte y compatibilidad
¿Tu banco no está entre los directos? Vincúlalo con la tarjeta puente Curve. Soporte en español 24/7.
“Anillos que permiten pagar con un simple gesto en cualquier parte del mundo” — Cita destacada en prensa
Sales a la playa, a correr o "solo a por el pan" y acabas cargando con la cartera, el móvil y las llaves porque nunca sabes qué vas a necesitar. Con Rikki sales con las manos en los bolsillos porque el anillo lleva dentro un chip certificado por Visa y Mastercard: basta con tocar el datáfono con el puño cerrado para pagar.
Hecho de Cerámica y resina de grado médico, tiene un ancho de 6 mm y un grosor de 2.3 mm, y pesa sólo 2 gr: se siente como un anillo, no como un aparato. No lleva batería ni se carga nunca, y al ser sumergible hasta 50 metros te lo dejas puesto en la ducha, la piscina o el mar, y dejas de pensar en él.
A diferencia de la cartera o el móvil, perder el anillo no significa perder el control de tu dinero: Rikki no guarda ni transmite los datos reales de tu tarjeta, y cada pago genera un token que caduca al terminar la transacción. Si lo pierdes, lo bloqueas al instante desde la app.
Al principio puede costar encontrar el punto exacto del datáfono, pero una vez se coge el truco, se convierte en la forma de pagar del día a día — así lo cuentan algunos de nuestros clientes.
Si sabes lo que es rebuscar la cartera en la playa, el gimnasio o corriendo hacia el metro, elige tu talla y empieza a pagar con un gesto.



